Están en máxima alerta. Los
inversores internacionales miran de cerca a España.
Todos están pendientes de la decisión que tomará en los
próximos días el ministro de Industria, Miguel
Sebastián, sobre el recorte de primas a las energías
renovables, en concreto la solar fotovoltaica. Y lo
hacen por motivos justificados. Según datos del sector,
el capital extranjero comprometido supera los 10.000
millones de euros, con una exposición relevante -7.000
millones- por gran parte de la banca europea.
Como ocurre a escala macro, las entidades con mayor
riesgo comprometido en el sector fotovoltaico español
son alemanas, familiarizadas con el riesgo de esta
industria, ya que Alemania es el primer país del mundo
por potencia solar instalada. Según las cifras recogidas
por las transacciones públicas realizadas, los bancos de
este país acumulan créditos por importe de 1.700
millones, con Nordbank a la cabeza (605 millones),
seguido de West LB (391 millones) y Deutsche Bank (204
millones).
En segundo lugar, con el mismo nivel de exposición, se
encuentran Francia y Reino Unido. En el caso francés, la
entidad con mayor riesgo crediticio expuesto es Dexia
(534 millones), acompañada por Natixis (380 millones),
Societe Generale (215 millones) y Calyon (183 millones).
Por el ladro británico, los más pillados son Royal Bank
of Scotland (742 millones) y Bank of Scotland (397
millones), mientras que Barclays, HSBC y Lloyds acumulan
importes bastante menos relevantes.
Del resto de países de la zona euro, destacan los
volúmenes que han manejado entidades como el portugués
Banco Espirito Santo (362 millones) y el italiano
Unicredito (252 millones). El resto del pelotón lo
forman más de una treintena de bancos de países como
Bélgica, Holanda, Irlanda, Turquía, Japón o India, que
juntos suman cerca de los 7.000 millones que se
prestaron a inversores nacionales y extranjeros para el
desarrollo de parques solares durante los últimos años
en territorio español.
Aunque no existen datos oficiales, las entidades de
crédito más expuestas en el sector fotovoltaico son las
españolas BBVA, Santander, La Caixa, Banesto y Caja
Madrid, según recogía Bloomberg el fin de semana. Por
este motivo, como ayer publicaba este diario, la
patronal bancaria AEB se ha movilizado ante el
Ministerio de Industria. Su presidente, Miguel Martín,
remitió una carta a Sebastián la semana pasada
advirtiendo del riesgo que implica un cambio regulatorio
que afecte a los modelos de financiación de los huertos
solares.
Fondos internacionales, en alerta
Además de la banca, otros actores del sector de las
energías renovables también se han movilizado. Como ayer
recogía el diario Cinco Días, varios fondos de inversión
-AES Solar, Ampere, Element Power, Hazel Capital,
HgCapital, Hudson Clean Energy, Impax, NIBC
Infraestructure, Platina y 9/Ren- han hecho llegar una
carta (ver pdf) el presidente del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero, para manifestarle su preocupación
por la aplicación con carácter retroactivo de una rebaja
en las primas a la producción de las energías
renovables.
En la carta, a la que este diario tuvo acceso el pasado
viernes, los fondos extranjeros, que tienen invertidos
en España cerca de 3.000 millones de euros, trasladan su
malestar al Palacio de La Moncloa ante la posibilidad de
que el Gobierno modifique el régimen especial que prima
la producción de las energías renovables, sobre todo la
solar fotovoltaica. Una decisión, en su opinión, que
está sustentada en falsas creencias, como la “excesiva
rentabilidad”, la contribución al “déficit de tarifa” y
“la estafa y malas prácticas en el sector”.
Los fondos advierten de las implicaciones que puede
tener el recorte retroactivo de las tarifas. En primer
lugar, hacen referencia a la pérdida de confianza de sus
accionistas -fondos de pensiones, compañías de seguros,
fondos soberanos…-, inversores habituales de compañías
cotizadas españolas o de deuda del Tesoro. Además,
subrayan que esta decisión puede incrementar el riesgo
de invertir en España y, por ende, de encarecer la
financiación del país en los mercados financieros. Por
último, recuerdan el daño que puede generar para el
resto de países de la UE, comprometidos en invertir en
energías renovables.
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