El Palacio de Congresos podrá convertirse en el primer
edificio monumental de Valencia en aumentar sus ingresos con la venta de
energía solar producida de forma interna. Siempre en el supuesto de que
lleve adelante el Ayuntamiento de Valencia lleve adelante su proyecto de
emplear un material que incluye placas solares integradas para las cubiertas
de sus edificios más emblemáticos.
La iniciativa, como explicó el concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau,
surgió tras detectarse que en la cubierta del Palacio de Congresos, de 4.000
metros cuadrados de superficie, se habían producido desperfectos debido a la
dilatación de los materiales, con el consiguiente deterioro y desgaste de
los mismos.
Desde el Palacio de Congresos se dirigieron a la empresa que diseñó el
material de la cubierta actual, ubicada en Alemania, para emplear las mismas
placas que contempló Norman Foster en el proyecto original.
El Palacio de Congresos fue inaugurado en 1998, hace apenas nueve años, con
la asistencia de los Reyes de España y supuso, junto a la Ciudad de las
Artes y las Ciencias, la consolidación de la arquitectura moderna en la
capital valenciana.
Desde la empresa alemana, explicó Grau, se ha ofrecido una alternativa a la
cubierta actual: un material que incluye en su superficie exterior células
fotovoltaicas, de tal manera que la techumbre adquiere una nueva función: la
captación de energía.
Inversión positiva
De momento, añadió el edil, se está estudiando la posibilidad de incluir
estas placas y en el caso de que realizar esta inversión sea ventajosa, Grau
adelantó que también se aplicará en otros edificios monumentales de
Valencia, tales como el Palacio de la Exposición y el Palau de la Música.
La cubierta que se pondrá no es la original, lo que permitiría renovar
totalmente la superficie exterior del Palacio de Congresos. “Habrá que
estudiar antes aspectos como el tiempo de vida de las placas solares. Si
sólo funcionan durante cuatro años, por ejemplo, no compensará cambiar la
cubierta para tener que hacerlo otra vez a los pocos años”, explicó el
primer teniente de alcalde.
Con la cubierta del Palacio de Congresos, cuya superficie alcanza los 4.000
metros cuadrados, podría generar la energía suficiente que requieren todas
sus instalaciones, más allá de la normativa urbanística que obliga a
instalar este tipo de placas fotovoltaicas para cubrir las necesidades de
saneamiento, como el agua caliente.
Grau informó que incluso se produciría electricidad suficiente para venderla
a Iberdrola y generar ingresos, ya que la compañía, con el fin de fomentar
el uso e instalación de energías renovables, está obligada a comprar los
sobrantes que se generen. De hecho, matizó Grau, la empresa paga más por la
energía limpia que compra que el coste que tiene la electricidad
convencional.
La utilización de energía solar también se contempla en las viviendas de
nueva construcción, así como en los planes urbanísticos en fase de
desarrollo.
Urbanismo y energía solar
Uno de los proyectos más importantes y pioneros en la ciudad de Valencia que
incluyen esta iniciativa es Sociópolis, el nuevo barrio de corte
vanguardista que se construye junto a la pedanía de la Torre.
Las obras, que actualmente se encuentran en fase de urbanización (no han
comenzado a levantarse los edificios), incluyen la utilización de energías
renovables, como placas fotovoltaicas para los edificios o sistemas de
acopio de agua de lluvia, para su reutilización en los huertos urbanos que
se contemplan en el plan urbanístico.
El uso de placas fotovoltaicas ha llegado a las empresas, tanto de la
construcción como de otros sectores, como el cerámico, donde ya se
desarrollan materiales similares al que se empleará en el Palacio de
Congresos, consistente en un panel fotovoltaico incorporado en la superficie
exterior del revestimiento.
Además, los grupos empresariales valencianos de Francisco Segura y Francisco
Roig han formado una nueva empresa con el objetivo de fabricar un panel
solar térmico que permita crear nuevas centrales productoras de energía
limpia. El proyecto se lleva a cabo en colaboración con el profesor
Cristóforo Benvenuti, del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear
(CERN), de Ginebra.