Un
equipo de investigadores de la
Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU)
y de la Universidad Autónoma de Madrid
(UAM) ha desarrollado una técnica para
replicar estructuras biológicas como las
alas de una mariposa a escala
nanométrica. El biomaterial resultante
se podría usar para fabricar estructuras
como los difusores ópticos de los
paneles solares.
Los colores de los insectos y su
capacidad para ser iridiscentes (variar
de coloración según el ángulo) o parecer
metálicos vienen determinados por unas
diminutas estructuras fotónicas de
tamaño nanométrico que se encuentran en
su cutícula. Los científicos se han
fijado en estas bioestructuras para
desarrollar unos dispositivos con
propiedades lumínicas que acaban de
presentar en la revista Bioinspiration &
Biomimetics. “Es una técnica
desarrollada en el Materials Research
Institute de la Universidad Estatal de
Pennsylvania (EE UU), que permite crear
replicas de las estructuras biológicas a
un nivel nanométrico”, explica Raúl J.
Martín-Palma, profesor del Departamento
de Física Aplicada de la Universidad
Autónoma de Madrid y coautor del
estudio.
Las estructuras resultantes de la copia
del biomodelo del ala de mariposa se
podrían utilizar para fabricar diversas
estructuras ópticamente activas, como
difusores ópticos o recubrimientos de
las células solares, u otro tipo de
dispositivos. “Las alas de las
mariposas” -asegura Martín-Palma- “son
muy buenos difusores de luz. Por lo
tanto pueden utilizarse como
recubrimiento de células solares,
permitiendo maximizar la absorción de la
luz. De esta forma la eficiencia de la
célula solar mejoraría”.
Los
investigadores han fabricado copias de
las nanoestructuras de las alas de las
mariposas. Para crear el nuevo
biomaterial se han utilizado compuestos
basados en germanio, selenio y antimonio
(GeSeSb) y ha empleado una técnica
denominada CEFR (por sus siglas en
inglés: conformal-evaporated-film-byrotation),
que combina la evaporación térmica y la
rotación del sustrato elegido en una
cámara a baja presión.
Uno de los
elementos trascendentes del trabajo
realizado es que hasta ahora los métodos
utilizados para replicar bioestructuras
están muy limitados para obtener copias
efectivas a tamaños nanométricos, y a
menudo dañan las estructuras biológicas
originales porque se realizan en
ambientes corrosivos o a elevadas
temperaturas. La nueva técnica supera
esos problemas, ya que se realiza a
temperatura ambiente y no requiere el
uso de sustancias tóxicas.