Todo tiene un
precio y más alto cuanto más escaso es
el bien que se codicia. La más pura y
simple ley de la oferta y la demanda se
aplica ahora también a las inscripciones
para plantas solares fotovoltaicas en el
Registro de preasignación de la
retribución para estas instalaciones.
El Ministerio de
Industria creó este Registro para evitar
que la potencia instalada de energía
solar fotovoltaica creciese sin control
como había ocurrido en 2007 y 2008, a
ritmos del 400% y del 700%. Estableció
un tope máximo de 500 MW para instalar
durante 2009 y obligó a que las plantas
solares tuvieran que estar inscritas en
este Registro para poder cobrar la prima
que el Gobierno otorga por su producción
de energía eléctrica.
La primera
convocatoria de inscripciones ya tienen
sus adjudicatarios definitivos, los
afortunados que podrán construir sus
plantas con la retribución asegurada.
Entre ellos, hay muchas empresas
pequeñas que se embarcaron en este
negocio cuando las condiciones del
mercado eran distintas y ahora, 'se ven
ahogadas por la imposibilidad de
conseguir financiación para llevarlas a
cabo', afirman varios directivos de
empresas solares fotovoltaicas.
'Nosotros estamos construyendo dos
plantas con recursos propios mientras
logramos la financiación. Si no tienes
pulmón, no puedes', cuenta uno de los
responsables.
'Las
adjudicaciones ahora se han convertido
en un bien escaso y tienen un valor de
mercado', afirma un directivo de Enerpal.
Desde la empresa, que ha conseguido
inscribir varios parques en primera
convocatoria, reconocen que hay 'un
montón de llamadas cruzadas. Nos han
ofrecido vender y nosotros hemos querido
comprar a otros'.
Desde la
Asociación de la Industria Fotovoltaica
afirman conocer esta compraventa pero
descartan que se trate de 'mera
especulación'. 'Se trata de una
situación coyuntural', explican,
derivada de 'la dificultad para los
promotores de acceder a la financiación
y la necesidad de dar salida a los
equipos por parte de los fabricantes'.
En cuanto a los
precios, distintas fuentes empresariales
estiman que ronda entre los 300.000 y
los 500.000 euros por megavatio (MW).
Esta cantidad no sería descabellada si
se tiene en cuenta que los promotores
inscritos y sin financiación 'habrán
incurrido en costes muy considerables,
como las tasas municipales para licencia
de obras, los avales, los costes de
gestión, entre otros, que se quieren
recuperar, total o parcialmente',
cuentan desde Asif.
Posible
especulación escondida
Sin embargo,
este nuevo mercado paralelo no esconde
sólo la necesidad de recuperar una
inversión en tiempos de crisis. Las
inscripciones han llegado a cambiar de
manos por 700.000 euros el MW en busca
de un beneficio especulativo. 'Lo que no
puede ser es que la escasez de permisos
otorgue un valor a un simple papel',
afirma José María González Vélez,
presidente de la Asociación de
Productores de Energías Renovables (APPA)
y de Solynova.
González
reconoce que le han llamado
'intermediarios que decían representar a
los dueños de esos permisos'. 'El
sistema propicia esta perversión porque
hay poca potencia y la retribución será
menor con cada convocatoria', afirma.
'Se trata de nuevo de una mala gestión
de la política industrial fotovoltaica',
denuncia otro promotor.
Esperando al
segundo semestre del año
Los promotores
fotovoltaicos estiman que las
situaciones de 'distorsión del mercado
acabarán a partir de la tercera
convocatoria del Registro de
preasignación de retribución'. 'Ahora
mismo, hay gente que tenía una
instalación preparada y que no logró
registrar bajo el anterior marco
regulatorio. Esas personas se pueden ver
en la necesidad de vender por el cambio
de circunstancias y hay empresas de
montaje, instaladores, que prefieren
pagar los derechos y seguir trabajando
aunque sea a precio de coste', explica
un directivo de una promotora de
parques.
Este promotor
asegura que no van a 'vender nuestras
adjudicaciones porque esa es nuestra
materia prima, sin ellas no trabajamos'.
En todo caso, 'compraremos si es posible
para seguir creciendo'.
Para la tercera
convocatoria, que se resolverá
previsiblemente a partir de septiembre
de este año, 'ya casi no quedarán
instalaciones antiguas por inscribir.
Todas serán de nueva creación y se verán
adjudicaciones mayores a menos
promotores', aseguran desde empresas del
sector.
Los directivos
valoran que la industria 'se irá
profesionalizando progresivamente. Cada
vez seremos menos y habrá desaparecido
la especulación del todo'. Las razones
fundamentales: que la prima cada vez
será menor en un sector intensivo en
inversiones.