Energía eólica es la energía
obtenida del viento, o sea, la energía cinética generada
por efecto de las corrientes de aire, y que es
transformada en otras formas útiles para las actividades
humanas.
El término eólico viene del latín Aeolicus,
perteneciente o relativo a Eolo, dios de los vientos en
la mitología griega. La energía eólica ha sido
aprovechada desde la antigüedad para mover los barcos
impulsados por velas o hacer funcionar la maquinaria de
molinos al mover sus aspas.
En la actualidad, la energía eólica es utilizada
principalmente para producir energía eléctrica mediante
aerogeneradores. A finales de 2007, la capacidad mundial
de los generadores eólicos fue de 94.1 gigavatios.[1]
Mientras la eólica genera alrededor del 1% del consumo
de electricidad mundial,[2] representa alrededor del 19%
de la producción eléctrica en Dinamarca, 9% en España y
Portugal, y un 6% en Alemania e Irlanda (Datos del
2007).
La energía eólica es un recurso abundante, renovable,
limpio y ayuda a disminuir las emisiones de gases de
efecto invernadero al reemplazar termoeléctricas a base
de combustibles fósiles, lo que la convierte en un tipo
de energía verde. Sin embargo, el principal
inconveniente es su intermitencia.
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