El Ministerio ha recibido
de golpe tantas peticiones como en los últimos
seis años. Las empresas quieren acogerse a las
subvenciones actuales porque temen una nueva ley
más restrictiva.El efecto llamada
generado por el Gobierno, al anunciar que habrá
una nueva legislación para energías renovables
más restrictiva que la actual, ha provocado una
avalancha de proyectos verdes sin precedentes en
España.
Todos han acudido en
masa ante el Ministerio de Industria. Corren
desesperados para poderse acoger a la normativa
actual, más generosa en subvenciones que la
legislación que quiere introducir el Ministerio
de Industria. Éste trata de frenar el
multimillonario impacto de esas primas en la
factura eléctrica (se prevé que más de 4.000
millones de euros sólo este año).
En apenas seis meses,
desde que en mayo se anunció esa nueva
legislación, miles y miles de nuevos megavatios
(MW) de energía renovable han solicitado el
visto bueno.
Hay tantos en lista de
espera, que si se les dejara entrar de golpe a
todos, se pondría tanta capacidad de renovables
en España como la que se ha instalado en los
últimos seis años, un periodo en el que de 6.599
MW a finales de 2002 se pasó a 21.921 MW en
2008, según estadísticas de Red Eléctrica.
Cantidad
descomunal
El Ministerio de Industria ofreció algunos datos
hace unos días, al explicar que se han
presentado 708 solicitudes, pero no desveló la
descomunal cantidad de megavatios que se
escondían detrás de esas peticiones.
Solamente en energía
eólica, hay proyectos para instalar en torno a
11.000 megavatios de potencia en España,
aseguran en fuentes del sector. Teniendo en
cuenta que a diciembre de 2008 había funcionando
15.874 MW de eólicas en España, las nuevas
solicitudes representan un 70% de lo que se ha
instalado en España en casi dos décadas.
En energía termosolar,
otra de las fuentes renovables que más
expectación ha provocado en el sector, se han
presentado 4.400 MW. Es veinte veces lo
instalado en España hasta ahora y ocho veces el
objetivo de Industria en su plan de renovables
hasta 2010.
En total, entre eólica
y termosolar, hay solicitudes que suman más de
15.000 MW de potencia. Esa cifra supone tres
cuartas partes de la que estaba instalada en
diciembre de 2008 en todas las energías
renovables, y un 16% de todo el sistema
eléctrico español (90.000 MW).
En esas solicitudes,
además, es muy probable que sólo se incluyan
parcialmente los cientos de megavatios de
energía eólica que cada comunidad autónoma está
sacando a concurso por su cuenta, en clara
descoordinación con el gobierno central y su
planificación energética. Solamente en Galicia,
el concurso, que tendrá que ser reformulado,
supera los 2.000 megavatios.
Patata caliente
La nueva fiebre de la energía verde es una
patata caliente para el Gobierno. El propio
ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha
propiciado la carrera de España hacia la energía
verde, con un vehemente discurso de apoyo a las
renovables. Este discurso, sin embargo, choca
con el frenazo que quiere introducir ahora
recortando primas y estableciendo cupos, para
que el sector no se desmadre.
El problema no es tanto
ese frenazo, que en general se aplaude porque si
no, las renovables terminarían haciendo reventar
el sistema eléctrico. No sólo por la presión que
provocan sus subvenciones, sino por el
redimensionamiento de la red para dar cabida a
tanto megavatio verde. El conflicto radica en la
brusquedad con la que Industria está pasando del
barra libre total en renovables a un sistema más
restrictivo, totalmente incierto.
Industria ha anunciado
que habrá una nueva legislación, dando a
entender que será menos generoso. Pero no ha
especificado cuándo, cómo, ni en qué medida. La
incertidumbre es total. Y con ella, el
desbarajuste, que está haciendo que paguen
justos por pecadores.
En la avalancha de
peticiones de renovables han entrado todo tipo
de proyectos, incluso los más endebles y sin
apenas documentación en regla. Pero la
incertidumbre afecta a todos. Algunos proyectos
sólidos, que ya contaban con compromisos de
financiación, están ahora parados porque la
banca ha congelado los acuerdos hasta que se
aclare la situación.
La historia se
repite
Se está reeditando, para el conjunto de las
renovables, el caos que se produjo hace meses
con la energía fotovoltaica, cuando Industria
trató de reordenar de la noche a la mañana el
desarrollo de esta renovable, tras comprobar
cómo se había desbocado (pasó de 558 MW
instalados en 2007 a 2.984 MW en 2008.
De cobrar 39 millones
en primas en 2006, pasó a 987 millones en 2008).
Para ponerle coto, Industria introdujo una nueva
normativa, reduciendo primas y estableciendo
cuotas anuales de instalación. El sector se vino
abajo y todavía está encajando el golpe.